10 de abril de 2013

La Magia del Papel.

Los planes inesperados, en muchísimas ocasiones, suelen ser con los que más puedes llegar a disfrutar. Este fin de semana pasado, me ocurrió. Unos amigos me propusieron, con un par de días de antelación, acudir a una exposición de Papiroflexia en el Centro de Historias de Zaragoza. Aunque tardé en poder confirmar mi asistencia, por motivos que no vienen al caso, finalmente pude ir a la exposición. Y tras verla, sólo puedo hacer una y rotunda afirmación, ¡tenéis que ir a verla!

Para muchos de nosotros, desconocedores del arte que puede llegar a ser la Papiroflexia (u Origami en japonés), nos sorprenderá sumergirnos en un mundo mágico. Y es que, si de pequeños hicisteis como yo, aviones de papel, barquitos que no sobrevivían a su primera botadura... con esta visita, conseguiréis despertar a ese niño que todavía guardáis dentro. Eso sí, no esperéis encontraros lo que hacíamos de pequeños, es decir, ni aviones ni barquitos.
Antes de describiros un poco sobre el qué podéis encontraros en esta exposición, os dejo unas palabras pronunciadas por Éric Joisel, uno de los protagonistas de la exposición.

¿El origami es un arte?
¡Discusión recurrente
nunca acabada!
¿Lo esencial no es
sentir placer,
por sí mismo, y si es
posible darlo a otros?

Nada más empezar la exposición, iniciada en el Espacio Tránsito, nos encontramos con una obra de Jorge Pardo. Impresionante bienvenida la que recibimos. Nos encontramos ante una auténtica escultura. Al verla, te olvidas de la fragilidad del material del que está hecha, sólo ves la fuera de su propia existencia.

Tras esta pequeña introducción, en la Primera Planta del Centro de Historias de Zaragoza, nos encontraremos con el último experimento de CRIMP (Le Centre de Recherche International de Modélisation para le Pli) bajo el nombre de Arrugado!.
En este espacio, seremos transportados a distintos lugares del globo. En la primera sala, como si fuésemos Jacques Cousteau, nos sumergiremos en el fondo marino. El pasillo que cruza a la otra sala, de diseño espectacular, nos hará sentir como un auténtico espeleólogo. E incluso, en algún momento, nos sentiremos como el mismísimo Odiseo, estad atentos. Y en la última sala de esta primera parte de la exposición, seremos transportados a un bosque mágico, hogar de duendes y ninfas, de bailarinas y flamencos. De esta sala, sólo os diré que debéis prestar muchísima atención. Además de todo lo que se ve, hay detalles escurridizos. No están ocultos, pero hay que saber buscarlos. No diré más, que si no, no tiene gracia.

Y en la Segunda Planta, un monográfico dedicado a Éric Joisel denominado como Retrato de un artista. Gracias a las prodigiosas manos de esta artista (desgraciadamente ya difunto, según he podido leer) disfrutaremos de lo imposible. Animales hechos casi a tamaño real, máscaras tribales, traviesos duendes, ninfas y diosas, animales marinos, gnomos con alma de jazz e, incluso, varios personajes de la famosa obra de Tolkien, El Señor de los Anillos.


Si queréis ver un poco de lo que os podéis encontrar, aquí mismo podéis visitar el álbum que he creado con motivo de la exposición, La Magia del Papel. La verdad, no he colgado muchas fotos. En principio, por no chafar nada, a quien quiera ir a ver la exposición, pero sobre todo porque es una exposición que hay que ir a ver.

Después de esto, sólo puedo dar las gracias al Grupo Zaragozano de Papiroflexia y a EMOZ (Escuela Museo de Origami de Zaragoza). En serio, ¡gracias!

Fuente de las imágenes: propia (sergioski1982).
Fuente de la información: propia y Centro de Historia de Zaragoza.

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