9 de junio de 2013

2013 Mayo

Ya llevaba demasiado tiempo sin escribir nada nuevo en el blog, y si además tenemos en cuenta que hace ya bastantes días que terminó Mayo, he decidido matar dos pájaros de un tiro. Efectivamente, esta nueva entrada va a ser la pequeña retrospectiva de lo que ha dado de sí el ya finalizado mes de Mayo.

Aunque el final del mes ha sido algo frío y pasado por agua, al menos a principio de mes pude salir a dar pequeños paseos en los que poder encontrar coloridos campos llenos de color. Y es que, por muy extraña que esté siendo este año, no he desaprovechado ni una oportunidad de fotografiar la primavera.

A principio de mes también tuve la oportunidad de visitar el Palacio de Larrinaga, uno de esos tesoros escondidos de la ciudad de Zaragoza. Como ya escribí en la entrada que dediqué a esta visita, no puedo mas que agradecer a @IgersZGZ y a gozARTE la oportunidad de realizar semejante visita. Por si todavía dudáis de si merece la pena visitar o no este palacio, echad un vistazo a las fotos que le hice en mi perfil de Flickr.

Y como no, no todo va a ser Zaragoza, Zaragoza y más Zaragoza. Este mes hice una pequeña escapada a la playa. Breve, pero lo suficiente como para poder disfrutar a golpe de objetivo. El destino playero fue Peñíscola, una ciudad que me encanta y de la que guardo un grandísimo recuerdo. Su castillo templario, su brisa marina, el Parque Natural de la Sierra de Irta... hay mucho donde elegir cuando vas a Peñíscola. Sin duda, un lugar que os recomiendo visitar.

Como he dicho, la visita playera fue breve, y tocó volver a Zaragoza, pero la vuelta también dio para mucho. Por un lado, me hice una pequeña ruta que tenía pendiente desde hace bastante tiempo. Una ruta por el Paseo Sagasta, una de las zonas más particulares de Zaragoza. Un paseo que representa perfectamente la arquitectura modernista en la ciudad, y en el que algunos de sus edificios, están declarados Bien de Interés Cultural. Espero poder volver de nuevo pronto, para hacer algo más minucioso y junto con algo de documentación, poderos escribir una entrada que esté al nivel de los majestuosos edificios.

Y en un acto de locura, me atreví a hacer algo que va en contra de mi fobia a las alturas. Sí, tengo vértigo. Y a pesar de ello, me subí a lo más alto de la Torre de San Francisco de Borja de la Basílica del Pilar, para poder observar Zaragoza desde otro punto de vista.
Parte de la ascensión, hasta el primer mirador, se realiza en ascensor. Os puedo asegurar que el primer mirador ya empecé a notar como mi cuerpo me decía que estar a esa altura no era normal. Pero ya había subido, había decidido no echarme atrás, así que tras tomar aire, me decidí por subir al mirador panorámica, en la misma punta de la torre. Hasta ahí, la subida se realiza a través de escaleras. En este momento, descubrí que el vértigo que padezco no es tan irracional como pensaba, pero si alguna vez decidís subir, evaluad cuan de irracional pueda ser vuestro vértigo para evitar sustos.
A pesar de esto, no voy a negar que pasé algo de miedo mientras subía, cuando me asomaba, sin embargo, ver la panorámica de Zaragoza que se puede ver desde ahí, no tiene precio. Se te olvida el vértigo, el cierzo y absolutamente todo. Tras esto, tengo por seguro que para la próxima ocasión, pondré a prueba mi vértigo desde la Torre del Agua.

Y por fin para acabar, os dejo con el collage de Mayo. Pinchando sobre él, podréis ver la imagen a tamaño completo en Flickr con detalle de cada una de las imágenes que lo componen.
¡Nos leemos pronto! :)


2013 Mayo

Fuente de las imágenes: propia (sergioski1982).

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