20 de septiembre de 2013

Salvemos Averly.

Hace mucho tiempo que quería haber escrito sobre la situación en la que se encuentran las instalaciones de la antigua fundición Averly.
Para quienes no conozcáis qué es Averly os puedo comentar que se trata de una empresa de fundición establecida en Zaragoza en el ya lejano año de 1880. Quienes sepan de qué lugar estoy hablando no pueden negar el valor arquitectónico del edificio, o al menos, de lo que se puede ver de él. Y no sólo eso, ya que en su interior se pueden encontrar las máquinas que antaño dieron lugar a estatuas y fuentes que podemos encontrar por nuestras calles (no sólo en Zaragoza) y que ahora no hacen más que acumular polvo.
Averly, S.A.
La polémica surgida en torno a esta clásica edificación zaragozana se debe a que se puso en marcha un plan de derribo para la construcción de viviendas. Y es que, por mucha crisis que nos estemos comiendo (y que nos queda por comer) parece ser que hay quien sigue viendo al ladrillo como una inversión y apuesta de futuro.
Ante esta situación surgió la plataforma ciudadana de apoyo a Averly, Salvemos Averly, que pretende que pase a ser un Bien de Interés Cultural (BIC), única vía por la que se podría evitar la demolición.

Y he aquí precisamente donde me surgen dos grandes dudas, ¿qué motiva a la administración (Gobierno de Aragón y Ayuntamiento de Zaragoza en este caso) a catalogar un bien de interés cultural (BIC)? y la más importante, ¿la catalogación como BIC es una garantía suficiente para su conservación y restauración del bien? Lo reconozco, en este aspecto soy bastante negativo.

Si consultáis el listado de bienes de interés cultural catalogados en Aragón podréis encontrar auténticas joyas clásicas de la arquitectura, del siglo pasado, de origen medieval y/o mudéjar e incluso yacimientos íberos. Pero también nos encontramos, por ejemplo, con una carpa-estructura de la que, personalmente, soy incapaz de apreciar su valor arquitectónico. Para los que seáis o conozcáis Zaragoza, me estoy refiriendo a la estructura que está situada junto a la gasolinera de la rotonda de Los Enlaces. Y por otro lado, nos podemos encontrar como varios yacimientos íberos dentro del entorno metropolitano de Zaragoza que todavía siguen sin estar, no sin catalogar como BIC, si no ni siquiera documentados o inventariados.

Y respecto de la otra duda, hay que afirmar rotundamente que la catalogación como BIC jamás supone una garantía de conservación. No son pocos los monumentos aragoneses catalogados como BIC que están en un total estado de abandono. Y no sólo eso, si no que no han sido pocos los que han sido derruídos sin ningún tipo de escrúpulo bajo la autorización de la administración pública.

Por si alguno no lo sabíais, hubo un tiempo en que a Zaragoza se le conocía como la Florencia española. ¿Dónde han quedado esos palacetes o edificios del siglo pasado que le valieron ese apelativo? Dónde, no lo sé. En qué sí, han quedado en polvo. Derrumbados bajo la excusa del progreso humano.
¿Qué terminará pasando con Averly? El tiempo lo dirá, 2014 es el límite que se han propuesto el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza para tomar una decisión sobre este tema.

Fuente de las imágenes: propia (sergioski1982).
Fuente de la información: propia y gozARTE.

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