11 de marzo de 2014

Huerva escondido (I).

En Zaragoza nos gusta presumir que somos la ciudad de los tres ríos, el Ebro, el Gállego y el Huerva. Nos enorgullecemos del cambio que han sufrido las riberas de estos ríos y la del Canal Imperial desde que la Expo 2008 llegó a tierras mañas.
No falta razón en esa afirmación, pero todavía queda mucho por hacer. Con esta entrada inicio un ciclo sobre el Huerva, Huerva escondido, el río más maltratado por la ciudad. ¿Que por qué es maltratado? No se puede calificar de otro modo que la mayoría del recorrido del río por la ciudad esté soterrado, y que la parte que está al descubierto tenga un difícil o inexistente acceso para disfrutar de su entorno.

Las entradas no van a seguir el orden natural del río, aunque sería lo más lógico. Para evitar confusiones y por si alguien le apetece seguir el recorrido que iré detallando, en cada nueva entrada incluiré al final un listado de entradas en el orden correcto, de su llegada a Zaragoza a su desembocadura en el Ebro o al revés, todavía no lo he decidido.
El Parque Grande.
En esta primera entrega me voy a centrar en uno de los tramos que a pesar de estar altamente urbanizado, nos encontramos con uno de los mejores accesos al río. El que va desde el Parque Grande hasta el Puente de los Gitanos.
Empezamos nuestra ruta en el Puente de los Cantautores, la entrada principal del Parque Grande. Asomándonos desde este magistral punto de conexión podemos admirar el Huerva desde una posición privilegiada. Y desde este emplazamiento se puede apreciar uno de los motivos que dificulta el acceso al río, la diferencia de altura entre la cuenca del Huerva y la del suelo urbano de Zaragoza. De hecho, en el recorrido que nos ocupa podremos ver como en muchos casos el río carece de ribera, estando rodeado por pequeños barrancos.

Llega el momento de emprender el camino, en este caso hacia la desembocadura del río (dirección Norte). Para poder ir en paralelo al río os recomiendo ir a la izquierda del Huerva. Aunque es un entorno totalmente urbano, al menos tenemos la posibilidad de no perder de vista el recorrido del río.
Siguiendo nuestro camino llegamos hasta el Puente de Blasco del Cacho. Deberemos elegir por qué margen del río seguiremos el camino, mi recomendación es que sigamos en este momento a su derecha, ya que en la margen izquierda perderemos visibilidad del río.
Bodegón urbano. Zigzag.
Aunque el camino sigue siendo urbano, llegamos a un punto en el que nos encontramos un pasarela que cruza el curso del río y que atravesaremos para terminar en el Parque Buenavista, un pequeño parque en la margen izquierda del Huerva. La dejadez que hay respecto de este río queda patente en este mismo punto. A pesar de que la ribera podría ser perfectamente transitable nos encontramos con que fuera de los límites del parque la maleza anda a sus anchas. A esto hay que sumarlo que el firme se ha ido volviendo irregular por el efecto del agua. Este panorama hace que me cuestione por qué otras riberas han sido limpiadas y adecuadas al tránsito humano sin suponer un duro impacto medioambiental, y esta no. No logro entenderlo.

A partir de aquí nos encontramos con el tramo final que nos llevará hasta el Puente de los Gitanos. Elijamos la margen que elijamos, poco será el entorno natural del que poder disfrutar, aunque en la margen derecha, nuestro camino está casi a la misma altura que el río.
En la margen izquierda, no podremos disfrutar tanto del Huerva, pero nada más llegar al Puente de los Gitanos nos encontraremos con unas escaleras que nos permitirán bajar hasta la mismísima ribera del río, aunque de un modo algo limitado. Si intentamos volver hacia atrás, pero por la ribera, nos encontraremos con el camino cortado.
Si queremos disfrutar del Huerva desde uno de los puntos en que más cerca podremos admirarlo, debemos ir más allá del Puente de los Gitanos. Qué hay más allá lo dejamos para siguientes entradas de Huerva escondido.
Puente de los Gitanos.
Fuente de las imagenes: propia (sergioski1982).
Fuente del texto: propia.

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