30 de septiembre de 2016

Pokémon GO, miedo a lo desconocido.

Ya han pasado algunos meses desde que su publicase oficialmente Pokémon GO, y aunque cierto es que su fama parece estar desinflándose, no hay practícamente ni un día en el que no nos encontremos con noticias centradas en la crítica y desprestigio de este juego. La verdad es que he tardado mucho en escribir esta entrada, pero quería que fuese lo más objetiva e imparcial posible, así que me la tomé con mucha calma.

Entre algunas de las noticias que nos hemos encontrado, destaca la de la propuesta de no permitir la captura de Pokémon especiales en los colegios franceses, no porque pueda suponer una distracción para los escolares, si no que argumentan motivos de seguridad. Por otro lado, en España surgió un llamamiento en una famosa plataforma on-line de recogido de firmas, llevado a cabo por una asociación que se presentaban como paladines y protectores del patrimonio cultural y monumental presentes en nuestras calles.
Todo este tipo de noticias, llamamientos o críticas no hacen más que dejar claro que quien las defiende tiene un absoluto desconocimiento sobre lo que critican. De verdad, me pregunto qué tipo de investigación habrán hecho quienes persiguen el bloqueo o limitación de Pokémon GO, o si lo han jugado, para llegar a las conclusiones que defienden.
Personalmente, creo que estas críticas vienen por el mero hecho de tratarse de un videojuego, y de uno que además, ha roto con el concepto tradicional de los mismos. O al menos, ha dado a conocer otro modo de jugar a videojuegos que hasta ahora no conocía todo el mundo.

Como se suele decir, para muestra un botón. La asociación que recogía firmas declaraba que pretendían "limitar" el uso del juego en aquellos lugares "que sean de gran interés para la humanidad", declaración que se veía acompañada con sentencias como:

Firma esta petición para protegernos de una moda que puede alterar un consenso de sentido común al que tardamos generaciones en llegar. Queramos o no, somos herederos de ese consenso. Y lo que hagamos ahora, será lo que merezcamos mañana.

¿Protegernos? ¿Consenso? ¿Sentido común? ¿Lo que merezcamos? ¿Estamos hablando de Pokémon GO o del advenimiento del mismísimo anticristo? Porque de verdad, esta sentencia da un poco de miedo...
A diferencia de quienes critican Pokémon GO, no quiero usar pretextos infundados o tópicos subjetivos, si no que a continuación voy a presentar casos y circunstancias reales que atañen al juego, tales como lugares en los que puede haber una alta concentración de entrenadores Pokémon o lugares en los que puede considerarse delicado o inapropiado el uso de este juego.

De todos los lugares que "he visitado" con el juego, el más inapropiado de todos podría ser el Hospital Miguel Servet, en el que nos encontramos dos poképaradas, una de ellas en la estatua dedicada al ilustre personaje que da nombre al hospital y que se ubica en el exterior del mismo, y la otra se ubica en el interior, concretamente en el mural que representa una vista aérea con la distribución original del hospital. Seguramente habrá más de una persona que pondrá el grito en el cielo porque se ubique una poképarada en el interior del hospital por la falta de civismo o sensibilidad que ello puede ocasionar, pero la realidad es que dicha poképarada sólo es accesible desde el exterior del hospital. Es decir, no se necesita entrar absolutamente para nada al hospital. Para hacer uso de ella deberemos estar en la calle, como si estuviésemos dando un simple paseo, igual que los cientos de viandantes que van y vienen por esa misma zona al cabo del día.
Pokémon GO: Parque Grande - Zaragoza.
Respecto de zonas en las que me haya encontrado una gran concentración de personas haciendo uso del juego, hecho que los críticos pueden considerar peligroso por suponer una obstrucción de la vía pública o un riesgo para los elementos presentes, me gustaría destacar principalmente dos: una zona específica del Parque Grande situada tras el monumento dedicado al Doctor Cerrada, y la céntrica Plaza España. Ambos lugares tienen en común la presencia de varias poképaradas en un espacio muy pequeño, lo que propicia una mayor aparición de Pokémon, provocando una alta concentración de entrenadores Pokémon ávidos de completar sus Pokédex.
En ninguno de los dos lugares me he encontrado con situaciones que se puedan considerar de riesgo. Ninguna. En el caso del Parque Grande, esta zona está situada junto a un espacio de juegos infantiles, lo que vienen siendo columpios, y puedo asegurar que en ningún momento se entorpece o pone en riesgo a los niños que allí juegan o a los adultos que los acompañan.
Por parte de la Plaza España, la gente suele utilizar el monumento-fuente a los mártires como asiento, además de los propios bancos que hay instalados en la plaza. Una alta concentración de personas en este lugar podría suponer un alto riesgo para la seguridad por la alta concentración de tráfico (estamos en pleno centro de Zaragoza): tranvía, varias líneas de autobús, taxis y vehículos privados de todo tipo (coches, motos, bicicletas...), pero la realidad nos muestra que esta suposición es falsa. Los vehículos, del tipo que sean, siguen transitando con normalidad. Los peatones no ven entorpecido su camino. Y los entrenadores Pokémon siguen buscando cómo capturar a su monstruo de bolsillo favorito.

Y dicho todo esto sólo puedo despedirme no sin antes reafirmarme en lo poco, por no decir nada, claro me queda el propósito de ciertas críticas, prohibiciones o limitaciones que se proponen para Pokémon GO.

Fuente de las imágenes: propia (sergioski1982), sacadas de la app Pokémon GO.
Fuente de la información: propia.
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